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Viengsay Valdés y Jacopo Tissi ensayan Giselle. Foto: Ariel Cecilio Lemus
La escena convertida en aldea. Un
clásico del ballet romántico. Varias escuelas. Distintas versiones. Un mismo
lenguaje: el de los cuerpos que cuentan la historia de la campesina-willi y su
desdichada suerte.
Cuando este martes en la noche se
descorran las cortinas de la sala Avellaneda del Teatro Nacional, el público de
la Mayor de las Antillas será testigo de la función con la que culmina un ciclo
de presentaciones dedicadas a Giselle;
como es habitual en cada Festival
Internacional de Ballet de La Habana Alicia Alonso (FIBH).
Esa puesta reúne –al decir de la
primera bailarina Viengsay Valdés,
directora del Ballet Nacional de Cuba (BNC)– varias emociones; pues conjuga
fechas de especial connotación para los bailarines de la nación y su público,
quienes celebran los 74 años del debut
de la prima ballerina assoluta en ese icónico personaje, los
25 del de Viengsay, así como su retorno a las tablas tras la debida pausa
por la maternidad.
Con la experiencia ganada como maestra,
ensayadora, directora, desempeños que le han servido “de escuela”, la excelsa
artista asumirá otra vez a Giselle, con lo cual cumplirá uno de sus
mayores anhelos profesionales: compartir escena con Jacopo Tissi, primer bailarín del Teatro alla Scala de Milán, una
de las figuras que prestigia esta 27
edición del Festival.
Sobre esta unión, la bailarina resaltó
la capacidad de adaptación de cada uno que, aun con su versión, han sido
flexibles para asumir los cambios y sugerencias; lo que demuestra la humildad
que no debe faltar en los artistas, pues la puesta en escena es lo principal,
remarcó.
Por su parte, el partenaire italiano
de la primera bailarina expresó que en esta, su primera visita a nuestro país,
se siente orgulloso y con una gran responsabilidad, pues es consciente de la
relevancia de Giselle para los cubanos.
“Me siento honrado de participar en un
festival tan importante. El BNC es una compañía histórica, donde se han
encontrado grandes bailarines del mundo. Esa es la magia del arte, que es
universal y nos permite unir a las personas”; aseguró Tissi, quien ha bailado
junto a notorias compañías como el Ballet del Teatro Bolshoi de Moscú y el
Royal Ballet de Londres. Y, sin embargo, se encuentra extasiado con la forma en
que este festival es acogido por los espectadores de la Isla.
amss/Tomado
de Granma
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