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El movimiento de producción audiovisual desde la infancia ha logrado transformaciones socioculturales en las comunidades donde se desarrolla. Foto: Cortesía del proyecto Kikirito
A Darío Gesen Díaz se le ha caído otro diente de leche. Esta vez no se lo ha tragado, una primicia que contó al público que lo sigue. A sus siete años –edad en la que los más pequeños de casa no suelen preocuparse por la disposición de las luces ni los movimientos de cámara– ya él muestra su talento en las producciones audiovisuales del proyecto Kikirito, de Güira de Melena, que comenzó como un noticiero infantil y ha devenido un canal de YouTube.
También en esa plataforma, el corto Enma, de Aventuras Baobabs, cuenta con más de 100 mil vistas; cifra considerable si se tiene en cuenta que es un cortometraje dirigido y producido por niños.
Aunque los espectadores cubanos están
acostumbrados a que sean los adultos quienes se encarguen de la producción
audiovisual para las más jóvenes generaciones, con el auge de la era digital en
la Mayor de las Antillas varios proyectos potencian que, desde las más
tempranas edades, se desarrollen habilidades en este tipo de creaciones.
Precisamente ese fue el tema del panel
inaugural de la 43 edición del Evento
Teórico del Concurso Caracol, que desde este martes y hasta el viernes
sesiona en la sala “Rubén Martínez Villena”, de la Unión de Escritores y
Artistas de Cuba.
Dedicado en esta ocasión a los 100 años de la Radio Cubana y a los 50 de la
Nueva Trova, la cita regresa después de dos años para mirar con aires
de futuro los caminos que recorren los diales y las pequeñas y grandes
pantallas en este país.
Alrededor de nuestra nación existe un
movimiento de producción audiovisual “sumergido”, que es el primero que no
discute pantallas; sino que encontró su espacio en las redes sociales; y que
son, por derecho propio, parte del universo audiovisual cubano; aseveró el
crítico de cine Pedro Noa, al referirse a proyectos como Kikirito, Aventuras Baobabs,
Ananá, El Hormiguero, Tutaller, A+, en los que niños y adolescentes se
han convertido en protagonistas que tienen a su cargo el sonido, las cámaras,
el guion, la dirección y las actuaciones en cortos que reflejan sus
inquietudes.
En el panel trascendió que esas
propuestas han logrado transformaciones socioculturales en las comunidades y en
los participantes y sus familias; pues lo más importante es el proceso de
creación en sí, porque además de dotarlos de herramientas profesionales, los
incentiva a trabajar en colectivo, a trazarse metas y a tener
responsabilidades. O lo que es lo mismo, son ejemplos fidedignos de la
imprescindible función social del arte.
Las pautas para construir un show radial y televisivo, experiencias
de la radio comunitaria, el alcance en internet del streaming y los podcasts serán otras de las temáticas para
debatir en el evento teórico del
Concurso Caracol, en el cual, además, se realizarán muestras en homenaje a
Octavio Cortázar y a la productora Hurón Azul, fundada por él; se proyectarán
los materiales en competencia; y habrá presentación y venta de varios títulos.
amss/Tomado de Granma
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