El presidente del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (Icaic) Alexis Triana compartió en una publicación en la red social facebook la triste noticia del fallecimiento en Santiago de Cuba de Adela Legrá, uno de los tres rostros de "Lucía" y gran protagonista de filmes fundacionales del Cine Cubano.
| Foto tomada de la página de Facebook Humberto Film |
Adela fue hospitalizada de urgencia en el Hospital provincial de esa oriental provincia y falleció en la madrugada de hoy a sus 86 años de edad.
Mientras se desempeñaba como activista de la Federación de Mujeres Cubanas, fue descubierta por el director Humberto Solás, quien le ofreció el papel protagónico del mediometraje Manuela (1965).
La película obtuvo un notable éxito en Cuba y en festivales internacionales, y reveló a una actriz natural, de gran fuerza expresiva.
Su rostro recio y bello, profundamente campesino, junto a su sinceridad y frescura interpretativa, la convirtieron en la elección ideal para encarnar a la Lucía del tercer relato del filme Lucía, obra cumbre del cine cubano y latinoamericano.
Desde entonces, Adela Legrá quedó inscrita para siempre en la historia cultural de nuestra nación.
A lo largo de su carrera participó en filmes fundamentales del cine cubano, entre ellos Rancheador (1976), El Brigadista (1977), Aquella larga noche (1979), Polvo Rojo (1981), Miel para Oshún (2001) y Barrio Cuba (2005), además de trabajos para la Televisión Cubana.
Su filmografía refleja una trayectoria coherente, vinculada a personajes populares y a los procesos sociales del país.
Por sus valiosos aportes al séptimo arte, recibió diversos reconocimientos.
Entre ellos, un reconocimiento especial de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), otorgado en Camagüey junto a los realizadores Enrique Pineda Barnet y Nelson Rodríguez Zurbarán.
También le dedicaron los documentales Adela, un nombre de mujer (1999), de J. Rodríguez y Quién me quita lo bailao (2000) de G. de la Rosa y José A. Estrada y a su vez, ofrece sus testimonios en Ecos de un final (2002) y Memorias de Lucía (2002) ambos de Carlos Barba, así como en Lucía y el tiempo (2003), de Alain Rodríguez.
Cubadebate publica que con la muerte de Adela Legrá, Cuba despide a una actriz auténtica, símbolo de una época fundacional del cine revolucionario, y a una mujer cuya presencia en la pantalla seguirá siendo referencia obligada de nuestra memoria cultural.
YVL

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