El Instituto de Meteorología (Insmet) perpetúa la impronta de sus fundadores y de la construcción de su edificio en 1921, que formó parte del célebre Observatorio Meteorológico del Colegio de Belén de los curas jesuitas, uno de los cuales Benito Viñes, llegó a ser pionero de la especialidad en Cuba.
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Tomada de la Agencia Cubana de Noticias |
Uno de sus promotores, el profesor
Luis Enrique Ramos Guadalupe, recordó que el Salón de conferencias de la
instalación recibió el nombre de Doctor Mario E. Rodríguez Ramírez, eminente
científico cubano, su director fundador durante el periodo 1965-1977.
Rodríguez Ramírez es el creador de una
amplia red de estaciones y de la Escuela de Meteorología, fuente de decenas de
profesionales, técnicos medios y observadores sobre fenómenos hidro
meteorológicos.
El espacio acoge también las
fotografías de figuras destacadas en el desarrollo de la disciplina en la
nación: Andrés Poey Rodríguez, directores en ese orden del Observatorio
Físico-Meteórico de La Habana (1861-1869); y Benito Viñes Martorell, del
Observatorio de Belén (1870-1893).
Con toda certeza los acompañan sus
colegas Mariano Gutiérrez-Lanza Diez, del Observatorio de Belén (1925-1943);
Luis García Carbonell (1908-1921); José Carlos Millas, (1921-1961); y Luis
Larragoiti Alonso (1961-1965), del Observatorio Nacional, respectivamente.
Allá por 1870 llegó a La Habana
procedente de Francia, aunque era de origen español, el también sacerdote jesuita
Benito Viñes, dotado de una inteligencia brillante, quien comenzó a estudiar
los ciclones, incluso por donde pasaba alguno y hasta la forma de caída de los
árboles.
Solo una década después, en Cuba ya
daban algunos avisos sobre la proximidad de un ciclón y tras su muerte en 1893,
dejó seis reglas o leyes ciclónicas que actualmente son usadas por su
efectividad.
Tomado de la Agencia Cubana de Noticias
ELZ
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