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Ese Rubén, comunista y poeta

Ese hombre que fue Rubén, comunista y poeta, todo lo presintió -su vida y además su muerte- desde el fondo de sus ojos centinelas. 

Foto tomada de Cubaperiodistas

 Texto Rosa Pérez López

Murió a su disgusto muy prosaicamente con los pulmones destrozados, como lo anticipara en unos versos.

Pero el vuelo de sus alas le bastó para alcanzar esas nubes tan altas... supuestamente inaccesibles.

Mas Rubén Martínez Villena no sólo fue profeta, sino también sentencia cuando lanzara al rostro de un tirano el epíteto definidor de “asno con garras”.

Entonces trocaba en fuego el azul de sus ojos, y su voz de remanso se transformaba en ráfaga, y su pálido rostro se arrebolaba de coraje y dignidad.

Porque así era preciso que viviera Rubén en aquellos años bochornosos e inciertos de patria subastada al mejor postor, y conventos que perdían su valor patrimonial a favor de algún bolsillo inescrupuloso y opulento.

Tiempos que reclamaban -como en su vibrante poema- "una carga para matar bribones".

Fue mucha la fatiga que provocó la lucha en ese hombre de fragilidad sólo aparente, que naciera el 20 de diciembre de 1899.

Sus enfermos pulmones le hicieron perder finalmente la batalla cuando solo tenía treinta y cuatro años. Pero a Martínez Villena le alcanzó el aliento de sus ideales para llegar a esas nubes tan altas que parecían inalcanzables, donde lo estaba aguardando la inmortalidad.

Le fue suficiente a ese Rubén comunista y poeta un batir de alas para que su pupila insomne mantuviera su vigilia en estos tiempos desafiantes, cuando aún debe la poesía vestir sus versos con atuendo de campaña para seguir batallando por el porvenir.

YVL

 

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