Jose Rojas con músicos de la Orquesta Failde, Premio Excelencias Cuba. Foto: Tomada de Cubasí
Es de esos rostros que conocimos desde muy jovencito al llegar a Lucas, y
hoy luce orgulloso junto a su familia una labor creativa con más de una década
de fructífero tránsito por el universo del audiovisual. Ese es Jose Rojas, una
de las perennes voces del audiovisual cubano.
Acumulas más de
una década dentro del video clip, ¿qué sabor te deja lo experimentado hasta
hoy?
“Pues sí, once años en el mundo del video clip, desde el
2012 cuando me inicié como amateurs, aun siendo estudiante del ISDI.
Realmente cuando comencé veía un futuro incierto que se ha convertido,
definitivamente, en mi carrera. Ha sido un recorrido que me deja constantemente
muy buen sabor porque me ha permitido estudiar, aprender. Ha sido un tiempo en
el que he formado mi familia sin dejar de trabajar en el audiovisual. A mis
amigos del presente los he conocido a lo largo de este recorrido de sucesión de
proyectos, donde cada trabajo me exige un poco más, tanto a mí, como al
excelente equipo de profesionales que me acompañan.
Y sigo probando, comencé con muchos artistas nacionales y he logrado hacer
crecer esa cantera de posibilidades con muchos conocidos y otros no tanto, de
Cuba y extranjeros. Y en cualquier caso me agrada reconocer que ninguna
experiencia se ha parecido a la otra; por el contrario, aun siendo géneros
musicales similares, cada artista exige una propuesta singular y ahí, en eso
que, dicho así, pudiera parecer sencillo, está el reto de la creación”.
Quien ve un
video de tu autoría puede reconocer tu firma, ¿cuáles son algunas claves que te
identifican?
“Como todo proceso, al principio en mi trabajo había
muchos patrones que coincidían con el uso de otros creadores; poco a poco e,
indudablemente, mi formación como graduado de diseño gráfico, ha perfilado una
serie de conceptos que me identifican, como el uso de la tipografía, los
colores (siempre muy vivos), el cuidadoso trabajo de post producción, de
vestuario, los cortes, el cuidado en el tratamiento de la historia, la alegría
que trato que prime siempre en los escenarios que creo. Todo eso ha ido variando
porque uno se va superando y va experimentando, para mejor. Me sucedió, por
ejemplo, en tiempos de pandemia, cuánto pude aprovechar el uso del teléfono en
proyectos hasta ese momento inimaginados, y resultó tanto, que uno de los
videos que mostré en ese momento resultó premiado justamente en Lucas.
A partir de esos elementos he podido ver que sí hay muchas personas que
identifican mi trabajo, y por supuesto eso me hace muy feliz y al mismo tiempo
me compromete porque si bien en mis inicios necesité referentes en aquellos
primeros pasos, ahora me sucede lo mismo con respecto a realizadores que me
suceden. Y qué bueno porque el video clip además de expresión artística es una
gran industria como tal, por tanto, las referencias son esenciales; y sé que en
ese sentido he inspirado a otros realizadores. Es un proceso que al final tiene
más connotaciones positivas que negativas”.
Sostienes una
carrera internacional poco conocida, ¿cómo lograr desde Cuba que un video tuyo
compita en el mundo?
“Colocar un producto creativo en el mundo, y en medio de
tanta competencia, realmente es muy difícil. En primer lugar, porque está
sujeto a muchos factores, muchos de los cuales no dependen de una producción ni
gestión de índole personal, y Cuba no puede ser la excepción.
Mi primer trabajo con una artista internacional fue con Olga Tañón, luego
vino Jorge Villamizar, la también muy conocida Yuri, reguetoneros
puertorriqueños. Al principio me resultó difícil la interrelación con artistas
de otras culturas; pero en la medida que pasaron los años esto fue cambiando y
muchos de los que hoy me han contactado para trabajar vienen en busca del
talento artístico y creativo cubanos. En mi caso les ha satisfecho el desempeño
del equipo que me acompaña y a la vez han querido disfrutar de las bellas
locaciones que Cuba tiene. Muchos de ellos vienen de turismo, entonces
aprovechamos el tiempo, hacemos el video y luego al irse nos recomiendan a
otros artistas. Al final cada propuesta se convierte en una carta de
presentación para otros.
Ciertamente, esta parte de mi carrera no se conoce mucho
y, sí, con el equipo asumimos muchos trabajos en paralelo a los que hago con
artistas cubanos, y es que los videos hablan por sí solos, a veces los que
menos imaginas llegan a un lugar determinado del mundo y allí hay artistas que
lo consumen. Por otra parte, en estos días de redes sociales no existe el
tiempo ni la distancia; ellas se encargan de tejer la comunicación y un mensaje
establece el engranaje y a partir de ahí inicia un nuevo proyecto.
Es curioso porque esta arista de trabajo internacional
surgió en tiempos en los que aun desde Cuba no había Internet; no obstante,
logramos videos grandes, incluso, algunos mayores a los que hoy hacemos; pero
realmente los conceptos del video clip van cambiando, también la música, por
tanto, los conceptos de trabajo se tienen que acomodar a esos cambios.
Lograr que los videos que se hagan aquí tengan una factura internacional no
creo que tenga secreto alguno. Todo está en la esencia de cada director; en mi
caso haciendo prevalecer mi estética, siempre protegido por un gran equipo de
trabajo. Ciertamente, desde Cuba tenemos limitantes, pero en lo posible
trabajamos lo más apegado a los estándares internacionales en cuanto a materia
tecnológica; la otra parte queda a la creatividad del equipo, aquí hay mucha
gente con talento, sin hablar de los nuevos que van llegando, y si bien hay
muchos que no están en el país, quedan otros y siempre se puede lograr una gran
factura con un sello distintivo.
En lo personal consumo mucho audiovisual, por supuesto,
la mayor cantidad de filmes porque el video clip es un arte, pero a su vez, es
una industria en la cual uno puede innovar, pero para ello existen una serie de
códigos que hace que el trabajo guste en otros países, con culturas totalmente
diferentes. Creo que la única fórmula—si tuviera que utilizar ese término— es
estudiar mucho esos códigos, esas estructuras comunicativas que este arte exige
para poderse uno introducir en una amplia variedad de estilos y géneros
musicales”.
Con esta
experiencia vivida y con todo lo que te falta por hacer, ¿cómo defines el video
clip en tu vida?
“El video clip lo defino como un escalón importantísimo en mi vida, es el
sustento de mi desarrollo profesional; él cambió definitivamente mi existencia.
Yo estudié diseño gráfico y terminé haciendo edición, postproducción,
producción, dirección de arte y dirección general de video clip. Nunca lo
imaginé y no quisiera que llegara a su fin porque es algo que disfruto
muchísimo hacer; es un trabajo muy dinámico que lleva mucha adrenalina; y eso
me atrae.
Pero como mismo le agradezco mucho, sí existe un escalón
más que quisiera explorar y es el cine, incluso, no desearía que mi primer
trabajo fuera un filme; sino una serie. Tengo algunas ideas que no he podido
desarrollar por problemas de logística, presupuesto; pero todo está para
hacerlo y en algún momento me voy a lanzar— claro— sin dejar el video clip
porque es mi base conceptual y sé que el cine me va a complicar un poco más la
vida, pero no importa, quiero hacerlo ya”.
Luego de esta
primicia, ¿qué proyectos tienes sobre el tintero?
“Tengo muchos porque no me canso de soñar; uno de ellos es mover un video
clip que hicimos juntos mi esposa Rachel y yo, ella lo dirigió en su mayoría,
fue un homenaje a la cantante española Rosalía. Es un video coreográfico que
estoy seguro que marcará un punto importante en su carrera. Realmente asumimos
constantemente muchos trabajos juntos, sobre todo para las redes de ella, que
ha aprendido muchísimo dentro de esta aventura del audiovisual. Creo que está
apta para dirigir porque sabe lo que quiere y por qué. Y sí, estoy convencido
de que podemos hacer muchos otros trabajos; es más, ni siquiera aún nos
imaginamos cuánto podemos llegar a hacer.
Estoy, además, de manager, productor musical, llevando
desde cero la carrera de dos muchachos que se llaman Javi Boy y Otto, estoy
encaminándolos en términos de imagen, fotos, por supuesto, videos, proyección
escénica, y es que continuamente estoy explorando nuevos horizontes de un futuro
incierto para buscar y aprender otros conocimientos”.
A su carta de presentación con el grupo Los desiguales,
le han seguido otros videos clip como “Mi abuela quiere cocor”, “La fiesta del
amor (Alain Pérez), “Por estar contigo” (Qva Libre), “Afloja la guayaba”
(Maykel Blanco y su Salsa Mayor), Con tanta presión (David Torrens), ahora los
chicos Javy y Otto…de modo que Jose Rojas ha ido tejiendo una carrera sólida en
la que la experimentación ha validado su crecimiento. Este joven callado, que
solo se refiere a su obra, frente a la obra misma, le quedan aún muchos
capítulos por completar dentro de un libro que se llama vida, y que ya coloca
en letras mayúsculas su nombre.
Ivón Peñalver
amss/Tomado de Cubasí con información de Arte
por Excelencia
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