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La inolvidable Marta Rojas cumpliría hoy 95 años. Foto: Raúl López Sánchez
No es difícil imaginar a Marta Rojas este 17 de mayo entrando a la
redacción de Granma, como una tromba, atenta a la última noticia, al desempeño de
los colegas, al capítulo de la telenovela de la noche anterior, y a lo que se mueve
detrás de cada cosa. Infatigable, incombustible y dispuesta, como todos los días.
La diferencia está en que este es su día, el de cumplir 95 años y presentar una
hoja de ruta en la que la historia cuenta y pesa, se empina y no para de crecer
en el ejemplo.
La periodista
que se estrenó en el Moncada, la que
siguió paso a paso el juicio de los asaltantes a la fortaleza santiaguera y fue
testigo excepcional del alegato de Fidel La Historia me absolverá, la reportera
sagaz de la sección En Cuba de la revista Bohemia, la que imprimió un sesgo dinámico
a las páginas del diario Revolución, la fundadora de nuestro Granma, la entrañable
amiga del pueblo vietnamita en su batalla contra la agresión imperial, la que alentó
el aula verde en los días de la alfabetización en la Nicaragua sandinista, la consultora
y orientadora oportuna de los jóvenes talentos, no se marchó el 3 de octubre de
2021; está junto a nosotros.
La narradora de firme vocación, la escritora
de novelas deslumbrantes como Santa Lujuria, Inglesa por un año y El harén de Oviedo,
la autora que marcó con huellas indelebles el desarrollo del género testimonial,
la lectora voraz de Carpentier e intérprete de lo real maravilloso, la colaboradora
de la obra fílmica de Santiago Álvarez, perdura en la avanzada de la cultura cubana.
La amiga de Celia, Haydee y Melba, la martiana
raigal, la fidelista irreductible y consecuente, la militante nos convoca hoy y
siempre. Celebrarla hoy es cantar a la vida.
amss/Tomado
de Granma
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