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Foto: Estudios Revolución
“Una luz de sincero amor por Cuba se ha apagado en Nueva York a los 103 años de edad, el profesor y coleccionista Alex J. Rosenberg, a cuya generosa obra de promoción debe tanto el arte cubano”, escribió en Twitter el primer secretario del Comité Central del Partido y presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, al referirse al luctuoso suceso, acontecido el pasado fin de semana.
Desde que visitó por primera vez La
Habana, Rosenberg nunca dejó de trabajar por encauzar los valores del arte
cubano contemporáneo y preparar a especialistas en su gestión.
Vinculado a las instituciones
culturales de la Isla durante las tres últimas décadas, fundó y presidió el
Círculo de Amigos Norteamericanos de la Fundación Ludwig de Cuba, de intensa
actividad en favor de la visibilidad de la creación antillana, su sistema de
formación artística y el establecimiento de vínculos de entendimiento y
solidaridad que sobrepasaran los efectos del permanente hostigamiento de los
gobernantes de su país contra el archipiélago.
Helmo Hernández, director de la
Fundación Ludwig de Cuba, lo calificó como “amigo incondicional de la
Revolución y luchador incansable por los derechos civiles de sus conciudadanos,
quien se mantuvo firme al lado de nuestra causa hasta el último aliento”; y
recordó su más reciente estancia habanera, en abril.
Entre las decenas de reconocimientos
recibidos a lo largo de su prolongada carrera en varios países del mundo, tenía
especial consideración hacia la Distinción por la Cultura Nacional, conferida
por el Ministerio de Cultura, y la titulación como Doctor Honoris Causa por la
Universidad de las Artes. Y guardaba entre sus recuerdos más preciados, la
cálida conversación que sostuvo, junto a su esposa Carol, con el Presidente
Díaz-Canel en la sede de la misión diplomática de Cuba en Naciones Unidas, en
septiembre de 2018.
En la Universidad de las Artes creó en
el 2000 la maestría en Tasación de obras, y fue conferencista en eventos
internacionales que tuvieron lugar en La Habana durante la primera década de este
siglo. Como curador organizó las exposiciones Henry Moore, esculturas y
dibujos, en el Centro Wifredo Lam (1997); y Esculturas de Degas (2010)
y Dalí, memorias del surrealismo (2014), en el Museo Nacional
de Bellas Artes de la capital cubana.
Integrante desde el primer momento del
Consejo Editorial de la revista Artecubano, del Consejo Nacional de las Artes
Plásticas, Rosenberg transmitió, más que un consejo, una sugerencia: “Promuevan
las novedades y las tendencias actuales, pero no olviden que el arte es un
largo camino en el que valen las grandes y pequeñas historias”.
amss/Tomado de Granma
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