Visitar el Museo de la Revolución es adentrarse paso a paso en la historia patria, no solamente por los valiosos documentos y objetos que allí se atesoran dando fe del batallar de los cubanos por su soberanía y su dignidad, sino porque esa majestuosa edificación que se encuentra en el número uno de la calle Refugio forma parte también de nuestra historia.
| Foto tomada de la página en Facebook Museo Nacional de los CDR |
Por Rosa Pérez López
Concebido casi en los inicios del siglo XX como sede del Gobierno Provincial de La Habana y posteriormente devenido Palacio Presidencial, el 13 de marzo de 1957 fue atacado por miembros del Directorio Revolucionario decididos a ajusticiar en su madriguera del crimen al dictador Fulgencio Batista... quien logró escapar ileso de tan intrépida acción.
Un histórico suceso que marcó un antes y un después en la lucha por la independencia de Cuba en su propia capital, y del cual deja constancia en las afueras del Museo el vehículo donde se trasladó a Palacio aquel grupo de valientes atacantes.
| Foto tomada de la página en Facebook Museo Nacional de los CDR |
Ya después del triunfo alcanzado un primero de enero, y mientras en la Terraza Norte del antiguo Palacio Presidencial el Comandante en Jefe Fidel Castro -tras haber participado en la Asamblea General de la ONU- pronunciaba un discurso ante miles de cubanos allí concentrados, se escuchó en las proximidades la explosión de varios petardos que no consiguieron dispersar aquella multitud.
Por el contrario, millares de enardecidas voces se alzaron para corear el nombre del líder de entonces y de siempre, dar vivas a la Revolución y clamar por acciones encaminadas a enfrentar esas viles y cobardes maniobras dentro del territorio nacional.
"Vamos a crear un sistema de vigilancia revolucionaria colectiva" -de inmediato sentenció Fidel- "y vamos a ver cómo van a poder moverse aquí los enemigos de la Revolución."
| Foto tomada de la página en Facebook Museo Nacional de los CDR |
Era el 28 de septiembre de 1960 cuando surgieron los Comités de Defensa de la Revolución: la más numerosa de las organizaciones de masa de nuestro país y salvaguarda de sus mejores conquistas barrio por barrio y cuadra por cuadra.
Sesenta y seis años después son otros los peligros y amenazas que se ciernen sobre Cuba y los cubanos, y urge que los CDR y su membresía cederista mantengan ante sus enemigos la guardia en alto, para seguir siendo dignos de la gloriosa historia escrita y atesorada en el fastuoso palacio que se convirtiera en Museo de la Revolución.
YVL
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