En la madrugada de este
martes falleció en La Habana el reconocido locutor y conductor Fernando
Guardado, una de las voces más queridas y reconocibles de los medios radiales y
televisivos, cuya presencia por 39 años en el musical campesino Palmas y Cañas
le hizo ganar el cariño del pueblo cubano. Foto tomada de la Agencia Cubana de Noticias
La Dirección de la Televisión Cubana, entre otras instituciones afines y organizaciones, transmitieron sus condolencias a familiares, amigos, compañeros de trabajo y a todos los que compartieron con el destacado comunicador, de extensa vida profesional dedicada a la cultura cubana.
Guardado nació en Unión de Reyes, Matanzas; su primera formación profesional no estuvo relacionada con la radio ni con la televisión, sino a la Facultad de Pedagogía del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona, donde se formó en las especialidades de Historia y Geografía.
Una vez graduado comenzó a trabajar en la Escuela Superior de Perfeccionamiento Atlético, institución vinculada al Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación.
De aquella etapa guardaba con orgullo el recuerdo de haber tenido entre sus alumnos a jóvenes que posteriormente alcanzarían importantes resultados en el deporte cubano, entre ellos el campeón olímpico y mundial Alberto Juantorena.
Su acercamiento a la locución ocurrió de una manera tan inesperada como definitiva, durante su estancia en Artemisa se vinculó a la radio como escritor.
En una ocasión, el locutor que se encontraba al frente de un programa sufrió una indisposición mientras la emisión estaba en el aire; ante aquella situación, el director le pidió que asumiera el micrófono: «Guardado, asume la locución», momento circunstancial que terminó revelando una vocación que marcaría el resto de su vida.
Trabajó en CMBF Radio Musical Nacional y Radio Progreso, y posteriormente en Radio Cadena Habana; también formó parte de Radio Cordón de La Habana, emisora creada para apoyar los planes de producción de café en los alrededores de la capital, donde permaneció hasta la salida del aire de aquella estación.
En esos primeros años todavía no había cursado estudios especializados de locución, ocasión que llegó al convocarse un curso de donde emergieron también Teresita Segarra y Acralis Valdés.
Por sus conocimientos y preparación universitaria fue situado entonces en Escriba y Lea, uno de los espacios de mayor significación de la televisión cubana, y posteriormente condujo y participó en programas de diferentes perfiles, entre ellos Qué dice aquí, Casos y cosas de casa, Ballet Visión y la Revista de la Mañana.
A lo largo de aquellos años compartió escenarios y sets de TV con algunas de las principales figuras de la radio y la televisión, entre ellas, Germán Pinelli, Cepero Brito y Dinorah del Real, estableciendo también una estrecha amistad con Consuelo Vidal.
En 1983, Guardado viajó a la República Popular de Angola, donde realizó programación en español y asumió la dirección de las emisiones; aquella experiencia formó parte de una trayectoria que no se limitó a los estudios de radio y televisión y que incluyó también su participación como animador en carnavales de La Habana y otras provincias y en numerosos acontecimientos públicos y culturales.
Su experiencia profesional lo llevó igualmente a formar parte de la Comisión de Evaluación para Locutores, responsabilidad desde la cual contribuyó a valorar la preparación de otros profesionales de la palabra y transmitir los conocimientos acumulados durante décadas ante los micrófonos.
Pero fue Palmas y Cañas el espacio que marcaría de manera definitiva su relación con el público, ya que generaciones de televidentes lo reconocieron desde aquel escenario, compartido durante décadas con intérpretes, músicos, poetas y cultores de las tradiciones campesinas cubanas.
Su presencia se integró de manera natural a la identidad de un programa que forma parte de la memoria audiovisual del país y que, desde sus inicios, ha desempeñado un importante papel en la difusión de la cultura campesina y de las actividades de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños.
En 2014 culminó su etapa en Palmas y Cañas y decidió jubilarse de la televisión; lo que, sin embargo, no significó el abandono de la profesión, ya que continuó trabajando como locutor en el Palacio de las Convenciones, donde participó en la conducción de numerosos eventos.
Su voz siguió acompañando actividades profesionales, culturales e institucionales, manteniéndose activo en el ejercicio de una profesión que había comenzado casi por accidente muchas décadas antes.
A lo largo de su carrera, Guardado recibió numerosos reconocimientos: la Medalla de Internacionalista Majadahonda, entregada por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba; la condición de Artista de Mérito del Instituto Cubano de Radio y Televisión; la Medalla Antero Regalado, otorgada por la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños; el reconocimiento por más de 40 años de ejercicio profesional en la locución, y el sello conmemorativo por los 65 años de la Televisión Cubana.
Más allá de las distinciones, su legado está también en una larga trayectoria construida desde la radio, la televisión y la comunicación pública.
Con su fallecimiento desaparece una figura estrechamente vinculada a la historia de la locución y la televisión cubanas, con una extensa trayectoria profesional y un importante registro audiovisual de su paso por los medios.
Por decisión de sus familiares, sus restos serán cremados en una ceremonia íntima.
Tomado de la Agencia Cubana de Noticias.
ELZ
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