Vivimos el mes de junio y los mangos tras las lluvias de mayo han empezado a madurar, y a caer.
Foto Marjori López Abad
Texto: Marjori López Abad
Imagino los campos de mi tierra, Cuba, y de nuestra ciudad capital llenos de matas de este fruto para satisfacer a todos...
No se puede obviar el hecho real de que es el mango, de las pocas frutas que se puede comer en abundancia hasta la saciedad, y todo por su elevada producción en la maleza, silvestre, incluso, sin atención especial a las plantaciones.
En cambio, en el sector de la agricultura y los gobiernos de municipios de la periferia de La Habana, donde pulula la fruta en temporada, no han encontrado aún la forma de hacer que lleguen a los mercados a precios asequibles.
Una iniciativa que sí han tomado vendedores ambulantes que cosecharon en terrenos baldíos y establecieron las tarifas.
La pérdida del producto en los manguizales es también el resultado de la falta de gestión y búsqueda de soluciones para aprovechar la fruta en todas las variantes de producción y elaboración.
A partir de la realidad que vive Cuba, cada año más asediada económicamente y bajo los efectos de un bloqueo energético de Estados Unidos, el tema en cuestión seguirá en el terreno de la espontaneidad de unos y otros, en tanto no es la prioridad frente al arroz y los frijoles; claves en la mesa nacional.
De ahí que dar pistas de campos de mangos, gestionar acercarlos a mercados coomunitarios y ferias, así como permitir en determinados casos la recolección voluntaria, en los lugares donde abunde esta gustada fruta; no sería una mala idea en detrimento de precios abusivos por la falta de la competencia que hay que incentivar.
Nuevas alternativas que incluan al sector privado o relacionadas con vehículos eléctricos, audarían sin dudas a poder disfrutar de nuestras frutas hasta la saciedad, lo que es todavía una tarea pendiente.
Valen entonces todas las iniciativas para lograrlo y esa de dar las pistas y permitir la entrada de voluntarios a los campos de mangos para que tampoco se pierdan en el suelo mordidos por animales, es una de ellas en bien de que todos los cubanos, por derecho, aprovechen de las frutas sin tanto pesar.
YVL
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