Hace sesenta y siete años, un día como hoy en el que antaño fuera el principal enclave militar de la dictadura batistiana -el Campamento de Columbia- se escuchó por vez primera una voz de mando diferente que, más allá que a un ejército, alistaba a todo un pueblo para los nuevos combates que habrían de sobrevenir.
| Junto a Camilo Cienfuegos en el jeep ocupado por la columna No. 17 Abel
Santamaría que conduce a los héroes por las avenidas capitalinas/Foto:
Alberto Korda/Tomada de Cubadebate |
Por Rosa Pérez López
“Creo que es este un momento decisivo de nuestra historia: la tiranía ha sido derrocada. La alegría es inmensa, y sin embargo, queda mucho por hacer todavía. No nos engañemos creyendo que en lo adelante todo será fácil; quizás en lo adelante todo sea más difícil.”
Era el 8 de enero de 1959 y era la premonitoria voz del Comandante en Jefe Fidel Castro alertando a los cubanos sobre las futuras complejidades y dificultades que sería preciso encarar a partir de ese momento: ni más ni menos la alta cuota de sacrificios y de riesgos que demanda cualquier revolución... si es verdadera.
Era el 8 de enero de 1959, y muchos kilómetros había recorrido la caravana de la libertad desde Santiago de Cuba hasta La Habana, porque era a la capital a donde debían llegar los vencedores para consumar la victoria con que se había iniciado aquel año inolvidable.
Pero quizás el verdadero trayecto triunfal hacia la capital no había comenzado una semana atrás en la heroica ciudad santiaguera, sino cinco años, cinco meses y cinco días antes, en una gloriosa madrugada de asaltos a cuarteles.
O quién sabe si comenzara en los levantamientos armados de un 24 de febrero, cuando se iniciaba la guerra necesaria organizada por José Martí durante diecisiete años de reposo turbulento; o mucho antes tal vez, con las campanadas que en un ingenio de Yara proclamaron la libertad de los esclavos que marcharían a la manigua junto a Carlos Manuel de Céspedes, para luchar por vez primera por la independencia de la Patria.
| Entrada de Fidel a La Habana en enero 1959/Foto tomada de Cubadebate |
Muy largo, cruento y azaroso había sido el tránsito hacia La Habana de la caravana de la victoria, pues en aquel vencedor Ejército Rebelde también se sedimentaban el patriotismo, el honor y la gloria de la Generación del Centenario y del Ejército Libertador, para que al fin se hiciera defiitivamente cierto el grito de ¡Viva Cuba Libre!
YVL
0 Comentarios
Con su comentario usted colabora en la gestión de contenidos y a mejorar nuestro trabajo