Con un encuentro presencial y una Feria de emprendimientos en el centro a+ Espacios Adolescentes, la comunidad Maternidad y vida celebró su segundo aniversario.
Maternidad y vida es una comunidad virtual, la cual persigue convertirse en un proyecto social que defiende la lactancia materna y apoya la crianza respetuosa, dijo Milene Carmona Hernández, licenciada en Estudios Socioculturales, fundadora y gestora de la iniciativa.
Este colectivo virtual, surgido el 5 de agosto de 2020, está organizado mediante grupos de WhatsApp, divididos por edades de niñas y niños y por temáticas, tiene grupos en Telegram, cuentas en Instagram y un canal de YouTube, donde acompañan, intercambian y colocan textos avalados por organizaciones médicas cubanas e internacionales.
"Tenemos varios grupos en Telegram y fundamentalmente en WhatsApp, la plataforma que más usamos, la más dinámica. Tenemos grupos divididos en: gestantes, donde están todas las embarazadas con su grupo de médicos y ginecólogas para dudas, preguntas e inquietudes, que comparten no solamente sus experiencias como mamás, sino también como profesionales de la salud. Tenemos un grupo donde están las madres de niños menores de un año; otro, para los mayores de un año que llegan hasta los 15", explicó la también instructora de arte, actriz y marionetista.
Según detalló Milene, existen otros como Comunidad, en el que se intercambia "no solamente de maternidad, lactancia materna y crianza respetuosa, que es básicamente lo que defendemos y promovemos", sino que "nos aconsejamos, nos ayudamos en problemas familiares, las mamás se desahogan y ahí compartimos las experiencias y un poco como que nos damos ánimos, somos una gran familia. Eso nos ha ayudado a unirnos y a compartir mejor nuestras experiencias como mamás y como mujeres".
"Apoyamos a todas las madres y gestantes desde el primer momento para ayudarles a tomar las mejores decisiones en la crianza de sus hijos", dijo.
De acuerdo con la también artista, se trata de una comunidad de cerca de 250 mujeres de varias provincias del país, así como de hombres que participan en el grupo Paternidad y vida, "donde les enseñamos, los aconsejamos y también compartimos sus miedos, porque también papá los tiene cuando enfrenta la paternidad".
Feria de emprendimientos
"Este espacio está especialmente dedicado a nuestra segunda feria, a propósito del segundo aniversario de Maternidad y vida, tras la realizada exitosamente en el mes de junio, con muchos emprendimientos, "hemos compartido en la madrugada, apoyado, llorado, reído, y felizmente estamos acá".
Entre las participantes en la feria estuvo Yaremis Betancourt, dueña y creadora del proyecto Tesoro Escondido de Disney, que desde hace tres años trabaja en función de los niños, desde lo didáctico y los juegos, además de decorar eventos y cumpleaños. "Tenemos un bazar físico, en Diez de Octubre y Santa Catalina, y aquí en la feria tengo representado el trabajo de dos colegas: Novedades Wica, dedicado fundamentalmente a la artesanía, las maderas, y a Carrete, que trabaja mayormente con el fieltro, ya sea títeres como muñecos".
Vale es un negocio familiar de una pareja, dedicado a la elaboración de mantequilla de maní, surgido del deseo de buscar una alimentación sana para su niña. "Quería adquirir mantequilla sin azúcar ni sal, sin ningún tipo de agregado para la bebé y en lugar de comprarla, decidimos hacerlo nosotros mismos. Después fuimos incorporando nuevos productos como la manitela, una receta del papá, una Nutella artesanal a base de maní -en lugar de avellana, que no tenemos en Cuba, así como otra que sí contiene azúcar y sal".
Este pequeño emprendimiento utiliza envases reciclados, pomitos de compota debidamente esterilizados, dijo la joven, quien comparte Vale, con la maternidad y los estudios universitarios.
Dalila Guevara, técnica en Economía, inició Asombrarte, un negocio de manualidades y artesanía hace casi dos años. "Como tuve que dejar de trabajar por la pandemia, porque tengo una niña pequeña, comencé a hacer mis cositas, mis manualidades. Al principio fue un entretenimiento, pero ya luego empecé a venderlas y conocí el mundo del internet, el mundo del emprendimiento cubano y he seguido creando".
De sus manos salen muchas cosas de fieltro, carruseles, juguetes, bisutería, trabaja el fomi, la cartulina y otros materiales, que aprendió de niña.
Aunque eran mayoritariamente jóvenes, no faltaron las veteranas, como las de Agujas Mágicas. Creado hace más de 20 años, pertenece a la zona no.44 de la Federación de Mujeres Cubanas del municipio Plaza de la Revolución. Empezó como un proyecto a partir de un curso en la Casa de Orientación a la Mujer y la Familia y así funcionó durante años, exponiendo en diferentes espacios.
Según Elsira Reisino, una de sus integrantes, "en la pandemia nos unimos todos y empezamos a vender, primero por teléfono y después, en un portal. Eso lo que hizo fue unirnos más y empezamos a trabajar los juegos didácticos, el tejido y cosas para niños, y a vender los artículos de todas esas personas mayores que estaban en su casa, muy deprimidas y encontraron en esto una motivación".
Ante la imposibilidad de moverse durante la pandemia y la carencia actual de materias primas, este grupo integrado por una veintena de mujeres, incluida una centenaria, utiliza hilasa, pero sobre todo trapillo, a partir de confecciones de puntos reciclada.
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