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Habanerías: Famosas esquinas habaneras

Al igual que en todas las ciudades del mundo, La Habana está colmada de esquinas... entre las cuales existen algunas muy famosas. 

Foto tomada de la página en facebook Nostalgia Cuba

Por Rosa Pérez López

Una de ellas la antiguamente llamada Esquina del Pecado, formada por la intersección de las populosas calles Galiano y San Rafael: ni más ni menos el que fuera entorno comercial por excelencia de la capital cubana. 

Se dice que hace exactamente cien años el periodista y escritor Jorge Mañach le había prodigado a dicho céntrico cruce vial calificativos tales como encantadora, lujosa, perfumada y trémula. 

Y añadía el ensayista que era una especie de vía crucis de los instintos, por donde transitaba "el mujerío inefable de San Cristóbal" que allí acudía a hacer sus compras, mirar las vidrieras... o dejarse contemplar por los hombres.

Quizás a eso se debiera la denominación de Esquina del Pecado que le fue endilgada un tanto caprichosamente a Galiano y San Rafael en tan distantes épocas... como si en cualquier otra intersección de La Habana, de Cuba o del mundo no pudiera suceder lo mismo... sin que ello represente una actitud pecaminosa.

Otra connotada esquina habanera es la de Mazón y San Miguel... a muy poca distancia de la legendaria y más que bicentenaria Universidad de La Habana.

Una conocida intersección donde en octubre de mil novecientos cincuenta y en la residencia del empresario Gaspar Pumarejo se produjera la primera transmisión de televisión en nuestro país: el tercero de América Latina en disfrutar de ese impactante medio de comunicación, después de México y Brasil. 

Una esquina que sigue connotada, porque allí se encuentra el Canal Habana.

Y también la música nuestra ha contribuido a la celebridad de otra esquina -como la de Prado y Neptuno- cuando el destacado violinista, compositor y director de orquesta Enrique Jorrín le diera vida eterna al primer chachachá, como también a su protagonista: La Engañadora que por allí se paseaba exhibiendo un cuerpo escultural... logrado a base de rellenos.

Pero mucho antes ya otra esquina de La Habana se había hecho muy significativa.

La archiconocida Esquina de Tejas, que debe su nombre a la techumbre de las escasas viviendas que allí había en los albores del siglo veinte en la rectilínea cruceta formada por las calzadas de Monte, del Cerro, Infanta y Diez de Octubre, y donde años después aparecieron los más variados y desconcertantes establecimientos: bares, bodegas, dulcerías, fondas, librerías... e incluso el cine Valentino y una valla de gallos que llevaba por nombre La Nacional. 

Foto tomada de la página en facebook Nostalgia Cuba

Y fue precisamente en el espacio ocupado por estos últimos que en la década de los ochenta se alzaron dos edificios de veinte plantas que desde entonces le confirieron un toque de modernidad a la famosa Esquina de Tejas... aunque allí ya no queden viviendas con techos de tejas francesas como antaño.

También a estas alturas continúa siendo un referente esa habanera esquina, como también lo es la no menos popular Esquina de Toyo, cuya tradicional denominación se debe a una panadería donde -según cuentan algunos- se horneaba el mejor pan de La Habana. 

Ubicada en la Calzada de Diez de Octubre y en el flanco donde comienza la Calzada de Luyanó, esa intersección sigue siendo -con su panadería incluida- otro importante punto referencial habanero. 

No pocas esquinas de La Habana han debido su perpetua celebridad a ciertas circunstancias sociales, comerciales, culturales o históricas. 

Y precisamente a la historia patria pertenece por derecho propio otra intersección habanera: la que forman la calle Doce y la avenida Veintitrés... a sólo una cuadra de la Necrópolis de Colón.

Justamente por ello en ese frecuentado cruce vial se produjo el 16 de abril de 1961 un acontecimiento que representó un rotundo viraje en el destino de nuestra nación, durante el sepelio de las víctimas de los bombardeos que fueron el preludio a la invasión mercenaria por Playa Girón: la proclamación del carácter socialista de la Revolución Cubana.

Foto tomada de Cubadebate


Es por ello tan célebre la esquina de Doce y Veintitrés, y mucho más lo será por siempre, pues en ella se encuentra el único monumento erigido a Fidel en nuestra patria... tal como el propio Comandante en Jefe estableciera legalmente antes de su partida física. 

Se trata del pequeño y sobrio altorrelieve donde la figura del eterno líder histórico se alza en medio de varios hombres y mujeres del pueblo, y que se debe al destacado escultor y profesor Enrique Angulo. 

YVL

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