El Ballet Español de Cuba, dirigido por el maestro Eduardo Veitía, rinde homenaje a uno de los grandes creadores españoles, Manuel de Falla, con un espectáculo en la Sala Avellaneda del Teatro Nacional de Cuba, los días 10 y 11 de octubre, a las 17:00 (hora local).
| Foto tomada de Radio Enciclopedia |
Texto: Edelvis López
Al compás de Manuel de Falla subirá a la escena en saludo al Día de la Hispanidad, 12 de octubre, y al Día de la Cultura Cubana, 20 de octubre, además de celebrar el aniversario 150 del natalicio del conocido “arquitecto sonoro de la España profunda”.
Las actuaciones permitirán recordar su legado con un programa que aplaude la riqueza, hondura y la modernidad de su obra.
Las coreografías de Eduardo Veitía, están inspiradas en piezas emblemáticas de la primera etapa (Andalucista, 1900-1919) del maestro Falla, en la que predominan el flamenco, el cante jondo, las cadencias andaluzas. Nos referimos a Siete canciones populares españolas las que serán interpretadas vocalmente por la soprano Milagros de los Ángeles Soto, junto a la pianista acompañante Vilma Garriga y los bailarines del Ballet Español de Cuba.
En tanto, el público disfrutará El amor brujo y El sombrero de tres picos que vuelven a la escena para confirmar la vigencia de este compositor, cuya música continua inspirando a generaciones de artistas.
A propósito el periodista y crítico de arte Toni Piñera expresa en el programa de mano de estas presentaciones:
“La historia del Ballet Español de Cuba, en sus 39 años de vida, está también salpicada por el genio creador de este artista que ocupa un lugar cimero en la historia de la música española. No solamente como compositor, sino como un imaginario sonoro capaz de revelar la esencia más íntima de la península. Pues, su obra no se limita a describir el paisaje, lo edifica, y transfigura. Por ello muchos lo consideran un arquitecto sonoro. Y es que en Falla conviven dos fuerzas que parecen opuestas, pero que el une con gran maestría: la España popular, con su raíz gitana, andaluza, ritual y telúrica. Y la otra, espiritual, ascética, casi mística, que mira hacia los adentros. La obra de Manuel de Falla es puente entre tradición y vanguardia, entre la raíz popular y la exploración estética más audaz”.
ELZ
0 Comentarios
Con su comentario usted colabora en la gestión de contenidos y a mejorar nuestro trabajo