Delegados nacionales y extranjeros colmaron este lunes salas y pasillos del Palacio de las Convenciones, de La Habana, en el inicio del Primer Coloquio Internacional “Fidel, legado y futuro”, dedicado al centenario del natalicio del Comandante en Jefe.
Texto y fotos: Ricardo R. Gómez Rodríguez
Una conferencia magistral de Miguel Bermúdez, primer secretario del Comité Central del Partido y presidente de la República abrió este encuentro.
Díaz-Canel, hizo un recuento de la huella del líder histórico de la Revolución en varios ámbitos, preocupado por el bienestar de los pueblos, el internacionalismo, por un mundo mejor, contra la globalización neoliberal, en defensa de la preservación del medio ambiente, al inculcar la importancia de poner a la ciencia al servicio de todos.
Porque en Fidel Castro Ruz encontramos, dijo, “una escuela solemne de trabajo revolucionario; estudiar, analizar, prever, escuchar al pueblo y actuar con audacia y honestidad”, expresó Díaz-Canel.
Recordó, cómo dirigió los destinos de Cuba con una coherencia sin paralelo en la historia contemporánea, pero no fue solo un dirigente y un líder, sino un trabajador incansable, estudiante permanente, orador capaz de mover multitudes, un estratega anticipado al futuro.
También rememoró los diagnósticos y propuestas realizados por Castro en el alegato de defensa, luego de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en 1953, cuando diseñó los pasos a dar en la reforma agraria, derechos laborales, reforma urbana, confiscación de bienes mal habidos y participación industrial.
De igual forma el mandatario cubano se refirió a la manera de articular la lucha armada con la construcción económica, y la forma de convertir la soberanía en propiedad colectiva.
El Primer Secretario del Partido explicó cómo Fidel demostró en 1961, con el triunfo de Playa Girón, que un pueblo armado y consciente, puede derrotar al imperialismo.
El presidente cubano amplió acerca de la manera en que esas ideas alumbran la manera de actuar hoy de los cubanos, en medio del recrudecimiento del bloqueo económico, financiero, comercial y energético de Estados Unidos y de gobiernos aliados, convencidos de que la lucha es el único camino a la victoria.
Estas opiniones, diseñadas en la intervención de Díaz-Canel, encontraron eco en oradores de disímiles naciones de América Latina, Europa, Asia, Oceanía y África, quienes manifestaron la trascendencia para el mundo, de la obra y el ejemplo del líder.
Sobre esas temáticas giraron los contenidos de ponencias, presentadas en paneles, las cuales estuvieron antecedidas de debates en provincias, instituciones, organismos y organizaciones durante este año del centenario del natalicio del Comandante en Jefe.
En los salones del Palacio de las Convenciones, frente a los delegados, estaban las banderas defendidas por ellos, boinas verdes, pañuelos rojos.
Son los sueños, la ética y el ejemplo de un hombre cuyo legado es indeleble.
YVL
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