La Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) llega
este sábado 22 de agosto a su aniversario 65. Un hermoso programa de
celebraciones viene realizando desde comienzos de esta semana, pero antes en
los últimos meses se han intensificado las diversas acciones en todas las
manifestaciones artísticas y literarias, en las que la organización tiene un
desempeño significativo. Foto tomada de la Uneac
Texto: Edelvis López
Desde la música se han efectuado numerosos homenajes. A continuación, presentamos las palabras de la musicóloga Mabel Castillo Mompié, presidenta de la Asociación de Músicos, a propósito del aniversario 65, que fueron publicadas por la Uneac en su perfil de Facebook.
El 22 de agosto de 2026 la Unión de Escritores y Artistas de Cuba cumple sesenta y cinco años de existencia, y para los compositores, intérpretes, musicólogos, autores, pedagogos e investigadores que integran su Asociación de Músicos, esta fecha convoca a mirar hacia el origen mismo de la organización para reafirmar, desde ahí, el sentido de una obra colectiva que ha atravesado varias generaciones.
Todo comenzó unas semanas antes de la fundación formal, cuando entre el 16 y el 30 de junio de 1961, un grupo de escritores y artistas cubanos se reunió en la Biblioteca Nacional José Martí, en varias jornadas de debate sobre el lugar del arte y la creación en la Cuba que se transformaba. Así surgió la Unión, como resultado de esos encuentros que dieron fruto a las Palabras a los Intelectuales, que enunciaron los principios esenciales de la política cultural que regiría los destinos del arte y la literatura en la isla.
La música estuvo, desde el primer día, en el corazón mismo del proyecto que dio origen a la Uneac, como parte constitutiva de la intelectualidad cubana que se congregó en torno a un mismo propósito. Es por eso que cumplir 65 años no es, para la Asociación de Músicos, un simple ejercicio de conmemoración. Es la constatación de que los postulados que dieron origen a la Uneac —estimular, proteger y defender la creación artística; contribuir a la formación de nuevos talentos; propiciar el intercambio de los creadores cubanos con los de otros países; e incentivar la difusión de las manifestaciones culturales— siguen siendo, seis décadas y media después, una hoja de ruta vigente.
Para los músicos que hoy integran la Asociación, este aniversario reafirma tres compromisos que atraviesan toda su historia:
-Con la sociedad, en tanto la música cubana ha sido y sigue siendo un instrumento de identidad y de vínculo entre el artista y su comunidad, más allá de cualquier circunstancia.
-Con la cultura nacional, entendida no como patrimonio estático sino como un cuerpo vivo que se investiga, se documenta, se defiende y que se proyecta también hacia el diálogo con creadores de otras latitudes.
-Con las nuevas generaciones a través de la enseñanza artística, en el fomento de los concursos y encuentros que organiza la Asociación, que ha sido tan importante como la creación misma.
Desde aquel proverbial encuentro de intelectuales y artistas en 1961, hasta los consagrados y los jóvenes que hoy integran la Asociación de Músicos de la Uneac, se ha entendido que nuestra función no es solo custodiar un legado, sino sembrar el relevo que lo mantenga vivo.
ELZ
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