La temporada ciclónica inició el primero de junio en el área del Atlántico, mar Caribe y el golfo de México  y  concluye el treinta de noviembre próximo; nuevamente es un período  que exige precaución extrema en todo el archipiélago cubano.

Foto tomada del sitio digital periodico26.cu

 Texto
y audio: Richard Ruiz Julién

Las medidas de previsión garantizan la seguridad de hogares e infraestructuras ante el impacto de la naturaleza.

Siempre la protección de la vida es la primera tarea, sumado a que en el caso de los hogares, cada núcleo familiar debe alistar sus recursos de supervivencia, también resguardar esencialmente, alimentos,  documentos de identidad y medicamentos que necesiten un cuidado especial.

Todo esto sumado a la disciplina social, resulta vital para el éxito de los planes de contingencia diseñados por el Estado Mayor de  la Defensa Civil. 

Foto cortesía Aguas de La Habana/Tomada de Tribuna de La Habana

Imprescindible resulta además la limpieza de techos y tragantes, pues  mitiga los daños por inundaciones; mientras que la poda de árboles evita accidentes graves así comodaños importantes en las redes eléctricas y el fondo habitacional en la ciudad

Parte fundamental constituye también la garantía del acceso a noticias fidedignas  en cada etapa ante el paso del fenómeno climatológico; siempe comunicando los partes del Instituto de Meteorología, pues estos  guían la actuación de los ciudadanos. 

En este sentido la radio y la televisión cumplen un rol estratégico para la alerta temprana; en tanto la organización colectiva reduce riesgos ante vientos fuertes o lluvias intensas sobre la isla. 

Ante el ante inicio de la temporada ciclónica existe una verdad: Las previsiones, el acceso a la información y la  vigilancia constante salva vidas ante eventos hidrometeorológicos.

El cumplimiento estricto de las instrucciones de la Defensa Civil evita pérdidas humanas. La responsabilidad individual define la respuesta del pueblo cubano ante el peligro.

YVL