El sol ardía en los entornos de la Plaza de la Revolución en La Habana y la bandera cubana, ubicada a la entrada del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR), estaba a media asta, pero nunca dejó de ondear libre, enérgica; mientras el pueblo, encabezado por sus líderes, rindió tributo póstumo este martes al Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez.
 
 
Texto y fotos: Ricardo R Gómez Rodríguez 

Muchos se paraban en firme frente a la foto del héroe de todas las batallas, como respeto a su ejemplo, a la entrega demostrada hasta los últimos momentos, al fiscalizar importantes programas energéticos, de la industria y otras ramas prioritarias, pese a la avanzada edad.

 
Enormes ofrendas de de rosas blancas custodiaban el lugar, a nombre del General de Ejército Raúl Castro Ruz, líder de la Revolución, de Miguel Díaz-Canel Bermúdez, primer secretario del Comité Central del Partido y presidente de la República.

También estaban las flores del pueblo, de ese que salía a defender Ramiro, montado en helicópteros, rescatando personas en peligro, en medio de los huracanes.

Solo queda seguir su ejemplo, nos dijo Guillermo Andux Mirabal, trabajador civil de las FAR, mientras el Coronel Liner Rodríguez Pérez, recordó las importantes responsabilidades ocupadas por Valdés Menéndez, al frente del Ministerio del Interior y como fundador de los órganos de la Seguridad del Estado.

La fila era gigante, hasta avanzada la tarde de este 23 de junio, por toda las avenidas que rodean la Plaza de la Revolución.

El sol emitía rayos fuertes. Calor intenso en el ambiente y en los corazones de los niños, mujeres y hombres, que le decían a Ramiro, ¡hasta siempre, Comandante!

YVL