El béisbol cubano está de luto tras conocerse el fallecimiento de Lázaro Junco, una de sus más grandes glorias, recordado por su fuerza al bate y su entrega en el terreno. Su legado permanecerá vivo en la memoria de los aficionados y en la historia del deporte nacional.
Texto: Anabel Quiñones Aguero
La noticia ha generado muestras de dolor y respeto en toda la comunidad deportiva.
De acuerdo con el medio deportivo JIT, uno de los momentos más significativos de su trayectoria ocurrió en diciembre de 2015, cuando en el estadio Victoria de Girón, en Matanzas, compartió con niños y con reconocidas figuras del béisbol mundial, demostrando su humildad y pasión por el deporte. Aquella jornada quedó grabada como símbolo de unión y respeto entre generaciones.
Con su partida, el béisbol cubano pierde a un referente, pero su ejemplo seguirá inspirando a nuevas generaciones de peloteros. El “bate de Junco”, como lo llamaban sus seguidores, seguirá botando pelotas en la memoria colectiva de Cuba y más allá de sus fronteras.
AQA

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