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El Acuario que no se ve: ciencia y esperanza bajo el mar

El Acuario que no se ve no es precisamente el que está más a la vista de todos, sino el que se sumerge cada noche en un desafío cotidiano.

Foto tomada de Armando Rodríguez Batista, ministro del CITMA

Texto: Anabel Quiñones Aguero

Según refiere Armando Rodríguez Batista, ministro de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de Cuba (CITMA) en su perfil de Facebook, un grupo de jóvenes científicos y voluntarios monitorea el desove de los corales frente a la costa habanera, aportando datos esenciales para la conservación de estos ecosistemas vulnerables.

La bióloga Marileidy Albertus Estévez, jefa del departamento de Biodiversidad de la entidad, explicó cómo se construye un calendario de desoves en colaboración con el Instituto de Ciencias del Mar (ICIMAR) y el Centro de Investigaciones Marinas (CIM) de la Universidad de La Habana.

Desde 2022, estudios sobre el coral cerebro han permitido precisar fechas y procesos, generando un calendario nacional con datos reales de distintas especies.

Con creatividad y recursos limitados, diseñan colectores artesanales con pomos reciclados para capturar los gametos liberados por las colonias. Estos se mezclan en laboratorio para garantizar la variabilidad genética y, tras un proceso de fertilización asistida, las larvas se convierten en pequeños corales que se cultivan en la granja submarina a 17 metros de profundidad frente al Acuario.

Este esfuerzo colectivo involucra estudiantes, comunidades como Playa Girón y proyectos como Coral Caribe, con el respaldo del Centro Nacional de Áreas Protegidas.

En medio de un contexto económico complejo, la ciencia cubana demuestra su rigor y compromiso, compartiendo estas experiencias en el Festival Pa’ Cuba, donde se revela al público la importancia del Acuario que no se ve, ese que trabaja silenciosamente por el futuro de los mares.

AQA

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