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Una Rosa de Cuba

Cuando Rosalía Palet Bonavia nació, febrero quiso que su onceno día fuera una anticipación de la primavera. 

Ciento tres años  hubiera cumplido hoy la inmensa Rosa Fornés/ Foto tomada del sitio digital Cubamuseo

Por eso le dio unos ojos con el color de la hierba recién brotada y cabellos semejantes a los rayos del sol; le puso en la piel la suavidad de un pétalo de flor y en la garganta el trino de las aves. 

Era aquel un once de febrero muy distante de los vitrales y las palmas, pero la vida quiso acercarla a nuestras costas, y desde entonces ella fue definitivamente nuestra. 

Cuba también le ha pertenecido en alma y corazón a esta mujer que hiciera del arte un sacerdocio, desde aquel primer canto aficionado cuando sólo tenía quince años.

Ciento tres años hoy hubiera cumplido la inmensa Rosa Fornés. O simplemente Rosita Fornés... como le hemos dicho siempre para acercarnos tiernamente a la grandeza de una artista que fue bendecida por las musas del canto, de la actuación, del baile; y de un ser humano favorecido por la vocación de la bondad.

Foto tomada del sitio digital directoriomusicacubana

Por eso nunca podremos suponerla inerte, sino prodigando en alguna ignota dimensión sus extraordinarios atributos de artista y de mujer cubana, cubanísima. 

Porque aunque Rosalía Palet Bonavia vino al mundo en latitudes muy distantes de nuestros vitrales y palmares, en sus claros ojos se transparentaba el sol y en ella se esmeró la naturaleza al concederle el musical arrullo y el donaire de las palmas.

Rosita Fornés dejó de existir físicamente lejos de esta tierra, pero su último deseo fue ser sepultada en nuestra patria... también tan suya. 

Que reciba entonces este once de febrero en su cumpleaños, la misma ovación con que fue despedida en las calles habaneras por miles de cubanos y cubanas esa Rosa inolvidable.  

Esa Rosa de Cuba desde siempre... y para siempre. 


YVL

 

 

 

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