Le decían Camagüey. Peinaba canas y en condición de jubilado reincorporado, se apareció por un solo reporte y terminó con la reparación de varios equipos en el edificio.

Imagen referencial/Foto Agustín Borrego Torres/Tomada del semanario Trabajadores
Por Marjoris López Abad
Era de los que aceptaba nada más el agradecimiento y el rostro de satisfacción en sus clientes después de sus arreglos. Hablaron sus acciones y el buen carácter.
El otro es un joven que, al decir de los vecinos, se destacó por la excelencia no solo en la revisión y arreglo de los teléfonos fijos, sino también en el trato ante las interrogantes propias de quienes reciben un servicio determinado.
Llegó con pausa, a pie, con una mochila a la espalda y también como el viejo Camagüey revisó redes, equipos y logró de manera exitosa el servicio telefónico incluso de algunos no reportados.
Ambos trabajadores de ETECSA La Lisa y servicios especiales Playa, marcaron una huella positiva en una comunidad al oeste de La Habana; donde cumplieron con el deber y dejaron una imagen bonita, esa que habla de la riqueza de los recursos humanos en nuestro pueblo.
De gente que lleva en su corazón el deseo de hacer el bien y servir sin miramientos a los demás a pesar de la dura situación que vive la Patria.
YVL
*Nota de la autora. Esta crónica es un homenaje póstumo al trabajador de las telecomunicaciones conocido cariñosamente como Camagüey.
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