La felicidad está hecha de pequeños detalle; sucede por ejemplo cuando la esperanza toca el corazón con un simple gesto de solidaridad.
Texto y fotos: Marjoris López Abad
Ocurrió en La Lisa cuando de camino a la escuela, un grupo de adolescentes de octavo grado de la Secundaria Básica Juventud Heroica ayudaron a una abuela que cargaba un cilindro de gas vacío.
Le hicieron el día a la mujer y también a quienes de paso observaban el gesto como un destello de luz en la oscuridad; muestra de que el bien se impone cuando hay buenos sentimientos en el corazón de las familias, de los niños y los jóvenes que alimentan con su actuar a la esperanza.
La historia continuó en el trayecto por la acción de Oscar Pérez Gutiérrez, el profesor de Educación física quien en bicicleta se ofreció para sumarse a la cadena de apoyo a la señora y a los muchachos de quien tiene los mejores criterios.
“Siento un orgullo por ellos, casi todos son así: respetuosos, educados y con disposición al trabajo o a cualquier actividad en la escuela”, comentó el profe.
Le sugerí hablar y elogiar a los estudiantes en el matutino por este pequeño pero a la vez grande suceso para el corazón de la abuela en cuestión y que otros vieran como se puede cambiar con bondad el día de cualquier ser humano.
Así se construye la felicidad: con gestos amables, buenas acciones, cortesía, caballerosidad y ternura.
Nada, que mientras algunos se unen para hacer el mal, maltratar animales o personas; estos muchachos lo hicieron para hacer el bien en nombre del amor, de la paz y de la vida.
YVL
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