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Defender y revitalizar el programa de círculos infantiles, un imperativo moral y estratégico para Cuba (+Audio) (+Post)

A 64 años de la creación de la Dirección Nacional de Círculos Infantiles, es imposible narrar la historia de la mujer cubana contemporánea sin mencionar estas instituciones. 

Foto tomada de Prensa Latina

Por: Richard Ruiz Julién

Nacidos del empuje de Vilma Espín y la Federación de Mujeres Cubanas, los círculos infantiles no solo surgieron como centros de cuidado, sino como un pilar de justicia social que permitió a las madres integrarse a la vida profesional y académica, confiando el crecimiento de sus hijos a un sistema pedagógico estructurado. 

Durante décadas, este programa ha sido el primer peldaño en la formación de millones de cubanos, fomentando hábitos y valores en la etapa más crítica del desarrollo humano.

Sin embargo, este aniversario llega en un contexto de tensiones profundas que amenazan la sostenibilidad del programa. 

El deterioro acumulado en la infraestructura de muchos centros y la carencia de materiales didácticos esenciales han mermado la calidad del proceso docente-educativo. 

La demanda supera con creces la oferta actual, lo que genera una brecha de desigualdad para aquellas madres trabajadoras que no cuentan con este respaldo estatal y se ven obligadas a buscar alternativas privadas o, en el peor de los casos, a abandonar sus empleos.

El desafío más crítico, no obstante, radica en el capital humano. 

La escasez de docentes y personal especializado ha puesto en jaque el funcionamiento de muchas instituciones. 

Factores como los salarios insuficientes frente al costo de vida actual y las deficiencias en los mecanismos de superación profesional han provocado un éxodo constante de educadoras hacia sectores mejor remunerados. 

Sin un personal motivado, capacitado y justamente retribuido, la esencia pedagógica del círculo infantil se desdibuja, convirtiéndose en un reto logístico diario para quienes deciden permanecer por vocación en las aulas.

Pese a este panorama, defender y revitalizar el programa de círculos infantiles sigue siendo un imperativo moral y estratégico para Cuba. 

No se trata solo de un servicio asistencial, sino de una herramienta fundamental para sostener las políticas de género y el bienestar familiar.

Actualmente se estimula la variante de ampliar capacidades en centros laborales con la creación de casitas infantiles/Foto Abel Rojas Barallobre/Tomada del sitio digital juventudrebelde.cu

Salvar estas instituciones requiere priorizar inversiones, dignificar la labor de las educadoras y entender que cada círculo que cierra o se deteriora es una puerta que se cierra para el desarrollo de las mujeres y el futuro de la infancia. 


La protección de este legado es, en última instancia, la protección de la base misma de nuestra estructura social.

A continuación le compartimos este comentario del periodista Richard Ruiz Julién de los Servicos Informativos de Radio Metropolitana

🎤 

YVL



 

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