Con el orgullo que otorgan casi tres siglos de historia, la Universidad de La Habana celebra hoy su 298 aniversario como institución insignia de la educación superior en la Mayor de las Antillas.
Texto: Richard Ruiz Julién
Fotos: Yanirys Vicente Legrá
La "Casa de Altos Estudios" no solo representa un conjunto de facultades y bibliotecas, sino que constituye el alma mater de la intelectualidad y el pensamiento crítico cubano.
Desde la emblemática escalinata custodiada por la escultura del Alma Mater, esta institución ha sido faro y cimiento de las aspiraciones de conocimiento, ciencia y libertad que han definido a la nación a lo largo de su historia.
En un siglo XXI marcado por la aceleración digital y la globalización del saber, la Universidad de La Habana enfrenta el desafío de actualizarse constantemente frente a las exigencias del mundo actual.
La tecnología ha reconfigurado los métodos de enseñanza a nivel mundial, exigiendo una transición hacia modelos pedagógicos más dinámicos, interconectados y centrados en la innovación.
Para la UH, integrar estas herramientas digitales y nuevas dinámicas de investigación es una prioridad para garantizar que la formación académica de sus estudiantes mantenga los altos estándares científicos y técnicos que siempre la han distinguido.
A pesar de los complejos retos económicos y sociales por los que atraviesa Cuba en la actualidad, la institución se mantiene fiel a su esencia inquebrantable de servicio público.
Las limitaciones materiales, lejos de detener la vida académica, han servido para reafirmar la resiliencia de un claustro de profesores y un alumnado que ven en la educación la vía principal para la emancipación.
La Colina Universitaria sigue siendo un espacio de resistencia intelectual y ética donde se cultiva la excelencia, demostrando que el rigor académico es posible incluso en las circunstancias más adversas.
La misión de esta institución, que se acerca ya a su tricentenario, sigue siendo la preparación integral de hombres y mujeres para el futuro.
De sus aulas egresan profesionales de las más disímiles ramas, desde las ciencias exactas hasta las humanidades, todos con el compromiso compartido de contribuir con su talento al desarrollo y bienestar de la sociedad.
Al celebrar estos 298 años, la Universidad de La Habana no solo conmemora su pasado, sino que proyecta su luz hacia el porvenir, reafirmándose como el corazón palpitante del saber y la conciencia de Cuba.
YVL
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