Texto y foto Marjoris López Abad
No son dos ni tres, ni diez las opiniones que llegaron a mis oídos.
Son muchas que expresan los vecinos de cualquier parte de la ciudad donde hoy la fuerza bruta del hombre sobre una máquina demoledora, derribó aceras o rompió calles para recoger basura doméstica.
No bloques, ni materiales de construcción.
Tras esa barbaridad de la que no se enteran las autoridades, a simple vista se ven los huecos de metros de profundidad, y con las lluvias mucha agua acumulada para darles vida a los insectos, entre ellos los mosquitos, transmisores de las virosis que circulan todavía en la capital.
Sin dudas, la falta de control sigue siendo el talón de Aquiles en los Servicios Comunales.
Mientras haya insensibilidad colectiva a todos los niveles en torno al cuidado de lo que aún tenemos en pie, no serán suficientes, al menos en ese sector, ni los inspectores y dirigentes que participan en la higienización, ni todos los recursos como el combustible por garantizar un trabajo digno y de calidad.
YVL
0 Comentarios
Con su comentario usted colabora en la gestión de contenidos y a mejorar nuestro trabajo